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Bienvenidos

“ Cada vez que abráis un libro, pensad que representa el trabajo laborioso de un hombre. Ese hombre, para escribirlo, tuvo que estudiar años y años. Tuvo que estudiar en otros libros y también en la vida”.
Pedro Blomberg.

“Quien me tienda su mano sabrá de qué sabor es la nostalgia. Padezco de una rara enfermedad : escribo para no morir”.
ALFREDO HERRERA
(Poeta puneño)
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 CORRIENTE LIT.:        Neoindigenismo
 MICROBIOGRAFIA.-   Nació en Juli en 1960 y en la actualidad vive. 

          OBRAS:
                        EN VERSO
GENERO
-          "A través del ojo de un hueso"(Lima, 1990)


-          "Tránsito de amautas y otros poemas"(Lima,  1990)           
(Fragmentos)
Los trabajadores municipales
Venimos a limpiar avenidas recogiendo palabras
amontonadas en cada esquina
besos dados en           puertacalles y paredes pintarrajeadas...

Post data
Finalmente no tengo nada
sino poesía para justificar la vida...
(de "A través del ojo de un hueso")

                                                                               SOLA
Tu  sombra crece larga por las calles del mundo
   cuando te alejas
los muchachos de las esquinas            ven en tu rostro
   un jardín deshojado en invierno
unos creen que algo brilla en tus ojos
y solo hay un incendio diseminado
   donde reventaron los recuerdos
mientras el sol tiene al mar y mil palomas
   dibujando el horizonte
los segundos la impaciencia de sus esclavos
  
   con el tiempo ahuecado en tus manos
   sencillamente
sola.

                                                                 PAJARO DE ANGUSTIA

A mis Hnas: Eliana y Sonia.

He vuelto a las calles maltrechas que llovieron
   la partida,
a la media luz de la Casa donde un inmenso sol
   cerró mi endeble infancia.
He vuelto para abrirla y un silencio horrísono
   salió del tiempo,
y lo de antes y lo ahora en una extraña fibra
   de ternura cubría de textura
   esta incurable nostalgia.
He vuelto a mi Puno y en sus ventanas y murosd
   ví que se encondían sueños eternos
   que los años no habían empolvado.
Descifré la paciencia de cactus y geranios
   en maceteros telarañados,
y la arruga amable de la gente con edad de frío.
No pude descifrar la injusta congruencia entre
   el licor y la fatalidad,
   entre la realidad que estalla en gritos mudos
   en alaridos de felicidad,
   en niños que apenas aprietan el intestino de la alegría.
He vuelto a las calles donde las tardes
llevaron mis lluvias de una infinita soledad.