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“ Cada vez que abráis un libro, pensad que representa el trabajo laborioso de un hombre. Ese hombre, para escribirlo, tuvo que estudiar años y años. Tuvo que estudiar en otros libros y también en la vida”.
Pedro Blomberg.

“Quien me tienda su mano sabrá de qué sabor es la nostalgia. Padezco de una rara enfermedad : escribo para no morir”.
ALFREDO HERRERA
(Poeta puneño)
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(Manuel José Antonio Encinas Franco)
CORRIENTE LITERARIA  :  Indigenismo
MICROBIOGRAFIA  .-    Este escritor, abogado y precursor de la “Escuela Nueva en el Perú”, nació en Puno (Acora) el 30 de mayo de 1886 y murió en Lima el 31 de Julio de 1958. Hijo de Mariano Encinas y Matilde Franco, quienes fueron maestros y políticos, fue el primogénito de la familia Encinas, su máxima fue: No hay la Palabra: “NO PUEDO” EN EL DICCIONARIO. Son virtudes que adornado su recia personalidad en síntesis apretada:
º Dedico lo mejor de su vida a la educación, fue maestro por naturaleza y pedagogo por esencia.
º Un luchador incansable por la redención del aborigen, participó activamente en el movimiento indigenista como peruano de verdad.
º Jamás se le vio beber ni una sola copa de licor delante de sus alumnos ni delante de sus colegas.
º Fue un educador de sensibilidad, y de gran emoción social.
º Su corazón de americano, le lleva a sentir y a comprender el problema del hombre desposeído.
º Como genio completo no ignoraba la música, tocaba mandolina en una Estudiantina Musical y ofreció varias veladas en fechas epónimas como componente de aquella. menos delante de sus alumnos. Era circunspecto y austero en este aspecto.
º Fue un hombre justo e incorruptible por los gobernantes de aquel entonces y fue estoico en el sufrimiento.


“La clase es un laboratorio, un museo, un taller, donde se experimenta, se observa y se trabaja, ya no es el aula donde pontifica el maestro. Desaparece la tortura de las lecciones y de los exámenes, puesto que no hay enseñanza clasificada, sino utilizada. La mejor lección es un proyecto de trabajo, y el mejor examen, su ejecución”.

Para muchos, la reflexión anterior sobre la educación; bien podría ser parte de un tratado moderno de pedagogía, donde se valora la construcción del aprendizaje y se otorga el papel de “facilitador” al profesor. Pero no, el pensamiento data de un docente puneño, anterior a la década del 60.

MAESTRO PUNEÑO
José Antonio Encinas, nació en Puno un  30 de mayo de 1888. Fue el mayor de siete hermanos del matrimonio de Mariano Encinas y Matilde Franco.
Cursó sus primeros estudios en el emblemático Colegio Nacional "San Carlos" de su pueblo natal, fundado por Bolívar en 1826, cuando viajaba al Alto Perú.
Se trasladó a Lima en 1905 e ingresó a la Escuela Normal del Perú y se convirtió en uno de los primeros maestros con título profesional, egresando como Normalista de la primera promoción, en 1906. Un año después, asumió en su pueblo, la dirección del Centro Escolar Nº 881 hasta el año 1911, en que retornó a Lima por ser nombrado profesor de la Escuela Normal, cargo que desempeñó hasta 1915.
Paralelamente a la docencia. Siguió estudios de letras y  Jurisprudencia en la Universidad de San Marcos.
Se casó dos veces: Una con Alicia Bustamante,  de la que enviudó y la otra con Rita Edelmira del Pando Mendizábal, educadora, precursora del deporte femenino en las escuelas, y con quien tuvo a su único hijo, José Antonio Encinas del Pando.

DIPUTADO Y SENADOR POR PUNO

Fue elegido Diputado por Puno para el período 1919-23, desplegando una intensa labor al dedicarse a proponer leyes y realizar obras a favor de la educación y de la población indígena. Fue desterrado por el gobierno del Presidente Augusto B. Leguía.
A su retorno,  fue elegido Rector de San Marcos 1931-32, donde inició una vigorosa modernización de sus orientaciones y efectuó el primer ensayo de participación estudiantil en el gobierno del claustro. Fue elegido Senador por Puno entre 1945/48 y entre 1950/-56.

OBRAS

Destacan: "El problema del profesorado Nacional" (1910); “La educación: su función social en el Perú, en el problema de la nacionalización” (1913). "Contribución a una legislación tutelar indígena" (1918). "Causas de la criminalidad indígena en el Perú" (1919). "Un ensayo de escuela nueva en el Perú” (1932 y 59). "0" (Santiago de Chile, 1935) ."Higiene mental" (Santiago 36 y 46). "La educación de nuestros hijos" (Santiago 38). "Enciclopedia Escolar Ercilla" (Santiago 38). Editó las revistas siguientes: "Educación" (Puno 1908). "El Amigo de los niños" ( Puno, 1910). "Juventud" ( Lima 1912). "Germinal" (Lima,1918). y "La educación nacional" (Lima, 1918). Inició, también, la publicación de una "Biblioteca de Antropología Peruana", con tres monografías de Heinrich Cunow.

SU LEGADO

Encinas se adelantó a su época. Dentro de sus principios pedagógicos podemos identificar:
a) La revalorización del niño reconociéndolo como centro de la acción educativa.
b) El rol protagónico de a afectividad y la autoestima.
c) Función creativa del niño, como elemento más importante de la educación.
d) El rol del maestro como orientador y líder.
e) El ideal de equidad y la justicia social.
f) Su concepción amplia y profunda acerca de la disciplina, respetando por sobre todo la libertad del niño.

SU MUERTE

José Antonio Encinas murió el 30 de julio de 1958, a la edad de 72 años, sin gozar de pensión alguna del estado,  en su departamento de Miraflores.
En su tumba del Cementerio El Ángel, se advierten dos planchas: una vertical y otra horizontal. En la vertical está su nombre y una corona con las Palmas Magisteriales otorgadas post mortem. En la lámina horizontal hay un libro abierto en el que se lee un pensamiento del Maestro Encinas:
“El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela”

OBRAS:
       EN PROSA:
       ENSAYOS :
        -    Educación del indio  ( 1908 )
       -    Educación de la raza indígena ( Arequipa, 1909 )
-    Problemas de la educación nacional (1909)   
       -    El problema del profesorado nacional ( Puno, 1910 )
-    La educación; su función social en el Perú (1 913)
       -    Contribución a una legislación tutelar indígena  (Lima, 1918).
       -    Causas de la criminalidad indígena en el Perú. (Lima, 1919)
       -    Historia de la fundación de Puno. ( 1924)
       -    Un ensayo de Escuela Nueva en el Perú. (Lima, 1932)
       -     Mi familia, mi escuela, mi casa  ( 1934 )
       -    Historia de las Universidades de Bolonia y Padua (Santiago  de  Chile, 1935 ).
       -    Higiene mental ( Santiago de Chile, 1936).
       -    La educación de nuestros hijos. ( 1938 )
       -    La Reforma Universitaria: 1930 - 1932 ( Obra  póstuma; Lima, 1973 )

NOTA : José A. Encinas además de ser escritor y pedagogo, fue un eximio periodista. Fundó y dirigió las siguientes revistas:
-    “El Educador” (Puno, 1 908)            - “Educación” ( Puno, 1 908)
-    “Los amigos de los Niños” (Puno, 1 910)        - “Juventud” ( Lima,  1 912)
-    “Educación Nacional” (Lima, 1 918)        - “Germinal” (Lima, 1 918)
-    “Puno Lírico” (Coeditado con Juan Luis Mercado, Puno 1 919).

EL VIEJO ARBOL
Para Amanda Solórzano Solórzano

Sobre una colina próxima a la ciudad había un árbol alto i lleno de ramas, hojas i flores.
Estaba solo, como guardián del pueblo.  Las gentes lo miraban con respeto porque creían que jamás habría de morir.
A su alrededor no había yerba, ni flores.  La tierra era seca i estéril.
Qué agua nutría al árbol; quién lo regaba i le daba vida?
La lluvia caía de vez en cuando.  Sin embargo el árbol crecía i cada año más ramas i mas hojas.
Todos los domingos los niños iban a verlo; se colgaban de las calles del pueblo.
El viejo árbol dejaba que los niños jugaran a su sombra, amarraran cordeles e hicieran columpios. Era algo así como el padre de los niños.
Un día, en las arrugas del tronco, apareció una florecita de color azul.  Estaba acurrucada como si tuviera miedo.
De dónde vino la florecita; quién la trajo i la colocó en el tronco? Nadie sabia.
El viejo árbol la cobijo i la alimentó.
Más tarde, en el suelo, aparecieron otras florecitas: rojas, blancas i azules.  Eran tan pequeñitas i débiles que la brisa las hacía temblar.
El viejo árbol tendió sus ramas; las libró del sol i del viento.  Cuando los niños venían a jugar no las pisaban porque creían que eran las hijas del árbol.
Pero aquella otra, la que había crecido en el tronco, era la preferida del árbol.  Tenía más perfume y parecía más alegre.
El viejo árbol estaba contento.  Sus ramas i hojas eran más verticales; parecía más alto i más joven.
Así vivía en lo alto de la colina orgulloso de las florecitas que habían crecido a su sombra.
Pero, un día, la florecita del tronco desapareció!
A dónde se fue; quién la había cogido i se la había llevado?
Nadie sabía.
Cuando se fue la florecita del tronco, el árbol comenzó a secarse; cayeron las flores, luego las hojas i después las ramas.
Los niños que iban a verlo ya no tenían en dónde colgarse, ni sombra para acogerse.
Las florecitas del campo también desaparecieron.
Un leñador vino a tumbarlo, pero los niños se opusieron i acordaron enterrarlo.
Abrieron la tierra i sacaron el árbol desde sus raíces.  El árbol cayó pesadamente.
Lo arrastraron i colocaron en la zanja que le sirvió de tumba.
Pasó algún tiempo.
De pronto, sobre la tierra que había cubierto al árbol, salieron cientos de florecitas de todos colores.  Más tarde nacieron otras muchas sobre la cumbre de la colina.  Nacieron tantas que toda la colina quedó cubierta de flores.
Entre ellas había una, la más hermosa, la de mayor perfume, la más grande; esa era la flor del tronco, aquella a la que el árbol la había nutrido.
Así el viejo árbol desapareció de la cumbre de la colina.  El pueblo ya no tenía guardián.  En cambio, la tierra resultó fértil i dio vida a miles de flores.
Desde entonces los niños iban a danzar i cantar sobre el césped que allí había nacido.

EL MAESTRO
(FRAGMENTO)
"Mientras no exista un espíritu de solidaridad y de unidad de miras entre las esferas oficiales y el maestro, toda labor educativa tendrá necesariamente que fracasar; salvo que, como hasta hoy, se siga considerando al maestro como un elemento pasivo, al servicio de una escuela que no tiene ideales ni propósitos definidos. Entonces el maestro, por la fuerza de las circunstancias, se convierte en un funcionario colocado en el último peldaño de la escala administrativa del país. Sin voz ni voto..., sin ningún ambiente intelectual ni ideológico, sin ningun respaldo para mantenerse en las posiciones adquiridas, sin ningún estímulo para mejorar sus conocimientos, sin ninguna oportunidad legal para ascender, el maestro pagado con los desperdicios del Presupuesto Nacional impedido para intervenir en la política del país, es sencillamente un paria que vegeta dentro de la rutina como sistema, teniendo el favor como recompensa. Así, el maestro no es un mentor de conciencias, un conductor de multitudes, un arquitecto de gran envergadura. Es, simplemente, un conductor de rebaños o un albañil de aldea"
de "un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú"